Cambiado completamente el sistema electoral, introducidas radicales y trascendentales reformas en la constitución y atribución de los ayuntamientos, el partido liberal ó fusionista en uso de su legítimo derecho designaba las personas que merecían su omnímoda confianza para la administración de este pueblo: la corporación toda obedeciendo al mismo credo político, inspirándose en los mismos sentimientos se hallaba en perfecta armonía con sus presidentes, y sin oposición de ninguna clase resolvía unánimemente todos los asuntos que la ley le encomendaba.

En los primeros años de la administración municipal se suprimió el ayuntamiento de la vecina isla de Formentera y se agregó este término municipal al nuestro; acuerdo ó disposición que fue adoptada por los hombres de dicho partido, y que disgustó a la mayoría del vecindario de aquella isla., pues el tal acuerdo no obedecía a ninguna necesidad, y andando el tiempo fue conociéndose, aunque tarde, que esta anexión había dé influir desfavorablemente en la marcha administrativa de este municipio. El ayuntamiento de Formentera era sin duda el que, atendiendo a la situación topográfica de estas dos islas, nunca debiera hacerse pensado en que dejara de existir y mucho menos en agregarlo ó anexionarlo a otro municipio del cual estaba separado por algunas leguas de mar. La anexión fue un error lamentable cuyas consecuencias aún son funestas para nuestra administración, y lo serán sin duda durante un periodo que no sabemos si tendrá término.

En los primeros años de la administración municipal se suprimió el ayuntamiento de la vecina isla de Formentera y se agregó este término municipal al nuestro…La anexión fue un error lamentable cuyas consecuencias aún son funestas para nuestra administración, y lo serán sin duda durante un periodo que no sabemos si tendrá término.

Tuvo necesidad la nueva administración de acudir a los repartos vecinales para arbitrarse ingresos con los cuales debía subvenir a los gastos obligatorios y a los voluntarios que iban aumentándose, y practicó algunos de ellos con tan poco acierto, que fueron muchos los vecinos de este municipio que acudieron en reclamación de agravio; y la administración municipal en vez de resolver de la manera que creyera justa estas reclamaciones, las dejó dormir, esto es, no las resolvió, y acudió al medio sencillo pero ruinoso de no exigir que el reparto se hiciera efectivo, acuerdo tácito adoptado por todos los hombres que componían la corporación, acuerdo consentido por el partido y acuerdo que lastimaba en gran manera los intereses del común ya porque de no hacerse efectivo había de resultar un déficit, ya porque se establecía un precedente anómalo y que había de dificultar después la exención de otros repartos de años posteriores, pues los administrados adquirían; como adquirieron, la convicción de que para lograr hacer efectivos los repartos vecinales no se acudiría a la vía de apremio.

Y así sucedió en efecto; cada año se hicieron nuevos repartos, cada año se anunció su cobro, pero desde entonces pocos, muy pocos vecinos acudieron a satisfacer sus cuotas, y la corporación municipal teniendo en cuenta los precedentes anteriores, y más que esto, deseosa de vivir de la popularidad, temerosa de que el pueblo comparase las contribuciones ó repartos que se le exigían después del alzamiento de 1868 con lo que antes se satisfacía al ayuntamiento; no se atrevió a usar de medios coercitivos para lograr que los ingresos del municipio adquirieran la regularidad necesaria al objeto de cubrir las atenciones del mismo.

El partido conservador durante este término permanecía alejado del ayuntamiento, alejado de la lucha activa de la política; solamente para dar pruebas de vitalidad y para sostener el espíritu de partido había luchado en elecciones municipales en algunos distritos del campo. En el de la ciudad había permanecido en la inacción.

Y efecto de los trabajos emprendidos por el partido conservador en aquella época, trabajos de reorganización del mismo, llevados a efecto con la fe inquebrantable, con la decisión firmísima que caracteriza a nuestros amigos, sin que les arredraran los obstáculos al parecer insuperables que se les oponían, se fue formando el partido que luchaba en los comicios a pesar de esgrimirse en su contra todas las armas de que dispone una omnímoda influencia oficial y otras menos nobles qué por nuestros enemigos políticos se usaron, y resultado de ello fue que por los años de 1872 a 1878 pudieron nuestros amigos adquirir a fuerza de lucha participación en los ayuntamientos del campo de esta isla y, en algunos la totalidad de los concejales. Pero el de la ciudad permaneció por completo en manos del partido entonces dominante.