Presentes en la memoria de todos los lectores de El Ibicenco están las continuas excitaciones que este órgano del partido fusionista de esta isla nos ha dirigido un día y otro día, a fin de que abordemos el estudio de las causas que han contribuido al lastimoso estado de nuestra corporación municipal: presentes en la memoria de todos nuestros lectores están los escritos de nuestro periódico, en que al lamentarnos de nuestra situación municipal, al apuntar alguna vez los males que nos aquejan, hemos sido parcos en censurar, y sin querer entrar en una discusión en que al desarrollarla forzosamente habíamos de herir susceptibilidades; hémosnos limitado a tratar de buscar remedio, a procurar excitar el interés de todos al estudio de una cuestión que todos debíamos desear se resolviera; sin odios ni rencores, ni pasiones, ni intrigas. Sin embargo, nuestra conducta no ha querido ser comprendida, y algunos, creyendo tal vez que ella obedece a propósitos menos nobles de los que nos animan, han insistido por medio de El Ibicenco en incitarnos una y otra vez a que llevemos a la candente arena de la discusión, el análisis de las causas que influyeron en el estado financiero de nuestro municipio y hasta las responsabilidades morales en que puedan haber incurrido los hombres políticos de esta localidad.

Ya otra vez el mismo periódico intentó, hace pocos meses, censurar a quienes no tiene derecho ni razón en dirigir censuras; y sin entrar nosotros en personalidades, que siempre nos repugna exhibir, hubimos de manifestar que creíamos impropio de la prensa qué ésta se viera convertida en miserable pugilato poco adecuado a los pueblos cultos: que nosotros queríamos y deseábamos evitarlo; pero que si á ello se nos obligaba, forzosamente tendríamos que entrar en un terreno que tanto nos repugnaba, y nos veríamos precisados a contestar al ataque con el ataque, por más que esto fuera doloroso.

Al ocurrir el cambio político que 1868, natural era, y así sucedió, que empuñaran las riendas de la administración municipal de este país y ocuparan los cargos concejiles de este municipio los hombres afectos al nuevo orden creado…

Desde entonces El Ibicenco una y otra vez y un día y otro día ha intentado mortificar a nuestros principales amigos; desde entonces ha aguzado todo su ingenio en tratar de desprestigiar a todos aquellos que no puede contar entre las filas de la política que sustenta, y ha esgrimido toda su sátira y apurado todas las reticencias en contra nuestra y de nuestros amigos. Estos y nosotros no nos lamentamos de la conducta seguida por el colega, pues puede estar convencidísimo que lo que nos molestaría seria su aplauso; pero cuando se intenta hacer que la opinión señale a nuestros amigos como los causantes de los males de nuestro país no podemos callar; y forzoso será que entremos en el estudio de estos males y descendamos a la discusión a que se nos invita, pues aun cuando sabe perfectamente el colega y saben sus amigos y los nuestros, y las personas que no militan ni en uno ni en otro bando, y en una palabra los ibicencos todos, que al partido conservador de esta isla no alcanza ni la más remota responsabilidad del estado financiero de nuestro municipio, y por consiguiente por mucho que se esfuerce El Ibicenco, no ha de lograr que la opinión se extravíe; no hemos de tolerar que las personas que no conocen esté país; que las personas que no conocen nuestra historia política, puedan formar un juicio erróneo dé las causas que contribuyeron al lamentable estado de la gestión administrativa de nuestro ayuntamiento.

Conocidos los móviles que nos impulsan a entrar en esta discusión, forzoso será que al comenzarla retrocedamos algunos años, forzoso será que recordemos el estado de la hacienda de nuestro municipio y su gestión administrativa y la manera de ser de nuestro ayuntamiento, cuando el partido moderado dejó de administrar este país, para que pueda apreciarse la herencia que fue legada al partido progresista de aquella época y la comparemos con la que este partido denominado hoy fusionista ha legado al partido conservador.

Al ocurrir el cambio político que 1868, natural era, y así sucedió, que empuñaran las riendas de la administración municipal de este país y ocuparan los cargos concejiles de este municipio los hombres afectos al nuevo orden creado y pudieran a su labor examinar, discutir y analizar detenidamente todos los servicios, todos los documentos, toda la administración que los hombres llamados moderados habían tenido a su cargo durante una serie dé años bastante prolongada: el examen fue minucioso; el deseo de hallar irregularidades ó transgresiones de ley ó falta de cumplimiento de la misma no tenía límites en aquellos momentos de confusión, de excitación en los ánimos y de poca reflexión que son propios é inherentes a todas las conmociones políticas, ó a los cambios radicales de régimen que se efectúan en los pueblos, y en los que impera más la pasión política que la recta y serena razón; y a pesar de ello no fue posible dirigir censuras fundadas, por su gestión administrativa a los hombres que dejaban el poder. Ellos legaban a la nueva generación política una hacienda municipal desahogada, y que giraba legalmente dentro de los límites marcados por las leyes; una hacienda municipal capaz y suficiente á subvenir a los servicios todos del municipio: ellos legaban a la nueva generación política un ayuntamiento sin déficit de ninguna clase, cubiertos al día todos los servicios de esta administración local: ellos legaban a la nueva generación política todas las cuentas de años anteriores abiertas al examen más minucioso, perfectamente realizados todos los pagos, normalizados todos los ingresos ó recursos tanto ordinarios como extraordinarios, sin débitos ni al Estado, ni a la provincia, ni a los diversos empleados y agentes de la administración municipal: ellos legaban a la nueva generación política ejemplos de recta administración y de una moralidad nunca desmentida ni siquiera puesta en duda por sus adversarios: ellos legaban a la nueva generación política un establecimiento de segunda enseñanza, creado hacia algunos años merced a las gestiones y esfuerzos practicados por nuestros amigos y secundados noblemente por los dignos representantes de este país en las cortes y en la provincia; establecimiento a la sazón montado con todo el esmero, con toda regularidad, con toda la brillantez necesarias en esta clase de establecimientos, y al cual acudía la juventud ávida de ciencia y amante del estudio: establecimiento de enseñanza que ha sido la más útil y más beneficiosa mejora que se ha concedido a este país; porque merced a ella el joven aplicado tenía donde dirigirse para ejercitar su inteligencia y procurarse los medios de poder ser un día útil a la sociedad; merced a ella muchas familias han podido dedicar a algunos de sus individuos al estudio de carreras científicas y literarias y merced a ella desapareció uno de los escollos que se oponían al progreso y adelanto de Ibiza.

Tal era el estado de nuestro ayuntamiento y su hacienda y su administración y la gestión de sus hombres antes de 1868, y cuenta que no nos referimos solamente al ayuntamiento constituido al estallar el movimiento revolucionario; nos referimos también a las corporaciones municipales que se sucedieron anteriormente y a los diversos alcaldes que las presidieron. La herencia legada al partido progresista de entonces y fusionista de hoy había sido adquirida por distintas corporaciones municipales y era la consecuencia lógica de los afanes y trabajos practicados por los hombres que las componían. Otro día continuaremos.